Lágrimas en la Procesión

 Francisca y Luciana Cordero Chirinos son hermanas.  Nacieron en Aguada Grande, una en 1931 y la otra en 1933. Su padre José Consagrado Cordero fue criador de chivos y su madre Perseverancia Chirinos era ama de casa y legendaria artesana de panes dulces.
                                            Las hermanas Cordero Chirinos crecieron como morochas, parriba y pabajo siempre juntas, no tuvieron más hermanos y por ello la vida las hizo también  cómplices y confidentes la una de la otra. Estudiaron juntas hasta el tercer grado y de allí pasaron, apenas arrancando la pubertad, a la leña del horno y al corral de chivos donde a veces el cují se convertía en atalaya para mirar los novios que siempre pasaban de largo por la carretera de yises  quejumbrosos.
Buenasmozas, oficiosas y con esa inocencia rural que convierte en quijotes enamorados a cualquier  citadino de ande y peaje de  hostales campesinos, Francisca y Luciana mucho antes de los veinte años se casaron de velo y corona teniendo como única dote una fiesta de bodas donde abundó el pan dulce, el queso de cabra, el hervido de gallina y el cocuy especial traído de Sicua por don Amenodoro Caripà.
                                          Francisca, la mayor, contrajo matrimonio con el maestro Lorenzo Salazar y  como a los dos años del emparejamiento y con el hijo mayor apenas de meses de nacido, se mudó a Caracas donde procreó seis hijos más para totalizar siete, quienes les han dado catorce nietos y tres bisnietos.
Por su parte Luciana se caso con Pausides  Mendoza, médico veterinario, quien de una vez se la llevó a Maracaibo donde tuvieron cinco  hijos, quienes para no quedarse atrás le han adornado la vejes con doce nietos y cuatro bisnietos.
Se pusieron canosas Francisca y Luciana, adentro de sus casas escribieron una bella historia de amor y compromiso familiar, Francisca pasó a llamarse Mamachica y Luciana Abuelù, nombres cariñosos que se hicieron emblema de orgullo parental entre quienes le rendían culto a su origen campesino mediante visitas frecuentes entre Caracas y Maracaibo. Lograron graduarse de profesiones universitarias casi todos las hijas y los hijos de  Mamachica y  Abuelù, los de Caracas vocacionados a la educación como su  padre y los de Maracaibo en áreas de la industria petrolera.
Pero en una de tantas reuniones  surgió un desencuentro dramático que casi terminó a puñetazos. José Gabriel, hijo de Mamachica y fogoso líder de izquierda desde sus años de estudiante, ahora profesor del Pedagógico con varias maestrías, con talante de Marat, el amigo del pueblo, quería imponer su criterio político a todos los concitados al evento fraternal. Con verbo y enjundia intentaba explicar las bondades de una revolución comprometida con el destino de los más pobres, “Al fin decía, se le está haciendo justicia a nuestros abuelos José Consagrado y Perseverancia. Al fin las promesas sobre igualdad se están concretando. Al fin hemos rescatado nuestras raíces y nos hemos quitado el coloniaje cultural norteamericano según el cual lo único que sirve es  lo de ellos, la educación, la medicina, los corotos y hasta la gente….”
Airado Alcides José, hijo de Abuelù, ingeniero petrolero con posgrado en Berkeley, le contestó:” Eso es pura paja primo, aquí en Venezuela casi todos venimos del campo y todos hemos tenido oportunidades de echar palante. Tú te graduaste  de profesor sin pagar un bolívar, has hecho varios posgrados sin pagar un bolívar y cuando lo hiciste no había esto que llaman  revolución, yo me gradué en la LUZ sin pagar nada y me fui a una buena universidad con una beca del gobierno y tú bien sabes que nunca he sido político. El premio que me dio tu presidente fue sacarme de  Pdvsa y además……”


                                                   Las voces subieron de tono, hijos y nietos de Mamachica hicieron bando en contra de los hijos y  nietos de Abuelù. Las dos hermanas  sacaron fuerzas de su asombro y lograron acabar de inmediato el pleito familiar. Todos a dormir. A primera hora de la madrugada, sin desayunar como era costumbre la tropa de Mamachica partió a Caracas, no hubo ni abrazos ni “nos vemos”. Cinco años pasaron y ni un telefonazo, ni un email, los nombres bloqueados en facebook, solamente el frio, frio debajo de un sol que derrite, frio como si el diablo soplara para apagar los hornos del pan dulce.
                                                  La separación se hizo costumbre en la vida de ambas familias pero Mamachica y  Abuelù enfermaron y los médicos no daban con el diagnostico, dijeron que ya no tenían fuerzas en la piernas y se alejaron de la cocina, manifestaron que tenían ardores en el estomago y casi ni comían, dieron fe que sus ojos se opacaban, enfermas de lo mismo y sin ponerse de acuerdo a 900 kilometros de distancia. Mamachica y Abuelù se instalaron en sillas de ruedas con achaques que ningún médico podía medir con  sus modernos aparatos.
Ambas familias y sin ponerse de acuerdo decidieron pedirle sanación de sus abuelas a la Divina Pastora. Sin ponerse de acuerdo la esperaraon en el mismo sitio, cerca de que su prima Mercedes. Estaban a unos veinte metros unos de otros, cada familia con su abuela en sillas de ruedas, sin mirarse, sin ningún gesto que indicara intención de aproximarse. De pronto pasó la imagen de la Virgen y todo fue un corri corri, por más esfuerzos que pusieron hijos y nietos Mamachica y Abuelù fueron tragadas por la muchedumbre, dentro del revulicio tuvieron que hablarse y unieron gritos para llamar a las desaparecidas.
                                                         Pasada media hora de búsqueda infructuosa, todos unidos en la misma tarea, con la misma angustia y el renacido cariño de años antes, los hijos y nietos de Mamachica y Abuelù las encontraron paraditas en una esquina, con las piernas firmes, riendo y comiendo, con ojos de águila mirando el andar de la Divina Pastora.  Las rodearon en silencio y entendieron plenamente. Se abrazaron y lloraron como niños. La  Virgen había curado a Mamachica y Abuelù, la Virgen les había curado a ellos del odio. La Virgen les había hecho  un milagro, el milagro del perdón. Y esto pasó en la visita número 155 de La Divina Pastora, como uno de los miles de milagros invisibles que suceden todos los años.

Panchito Fué un héroe

La diferencia de edad y la relación de hermano que tenia con Manito (Ramiro Ramírez Riera, nuestro padre) me convirtieron en una especie de Tio-Papa de mi hermano Panchito (Francisco Ramírez Páez). Él tuvo una vida humilde y de mucho trabajo, su timidez a veces lo hacía casi esquivo, aunque disfrutó su permanencia en la Tierra con dominio bíblico absoluto, porque fue un hombre manso, un hombre bueno a quien la vida lo recompensaba todos los días con afectos sinceros aunque sus faenas de trabajo no llegaran más allá  del pan nuestro de cada día.
Yo pensaba que lo conocía bien y en cada bendición que le daba pedía al altísimo que le diera mucha compañía porque lo imaginaba solo dentro del duro mundo de los transportistas. Pero yo estaba totalmente equivocado, en sus funerales había  centenares de amigos, compañeros de trabajo, familias completas con semblante de autentica aflicción. Sus amigos de la 109 escribieron a tiza sobre los vidrios: Siempre Estarás con Nosotros, Gordo Amigo. Gordo Caballero.
Panchito fue un héroe de lo cotidiano, una persona que tuvo la inmensa  fortuna de contar con amigos verdaderos, uno de ellos a quien reitero mi agradecimiento personal, Jesús Vivas, quien en el velorio hizo solitaria guardia de honor al lado del ataúd como si fuese un soldado…claro que eres un soldado, Jesús: eres un soldado de la amistad.
Panchito falleció víctima de una carretera sin puente durante 5 años y victima también de que en Carora hacen falta médicos cirujanos como Chelias Curiel. Murió a los 45 años, como su padre, en días feriados como su padre, con dificultades para conseguir su tipo de sangre, como su padre. Como su padre murió inocente de practicar algún acto malicioso, como su padre descansó de un   mundo y de una sociedad que no ha aprendido a valorar la bondad. Panchito, ahora soy yo quien te pide la  bendición, porque seguro estoy ya estás en la luz.                
Feliz año  democracia
Para muchos analistas el panorama político venezolano de este año que comienza será muy duro debido a las intenciones ideológicas mostradas a finales del año 2010 por el Presidente Hugo Chávez, montadas sobre la plataforma de unas leyes aprobadas en las últimas sesiones parlamentarias, incluida una Habilitante que excede los límites de una emergencia y le otorga al Ejecutivo Nacional poderes extraordinarios  en el área legislativa.
Estos pronósticos tienen su principal fundamento en el perfil autoritario que ha mostrado el ciudadano Presidente de la Republica, quien en nombre del socialismo ha modificado el funcionamiento institucional de la nación jugando un ajedrez político mediante el cual le resta poder a gobernaciones y alcaldías para desviarlo a un poder comunal sobre el cual mantiene un control discrecional vía ejecución presupuestaria.
Pero no obstante estas apreciaciones obvias lo cierto es que el  Presidente Chávez aunque sea a regañadientes, bajo protesta, en tono de burla o de amenaza, siempre ha respetado los resultados electorales y sobre ese dato de la realidad política es que debe construir la oposición su discurso y proyectar sus estrategias para colocar así sellos crípticos sobre errores del pasado que incluían paros, guarimbas, calembazos y otras operaciones paralelas al voto.
La posición asumida por el Presidente el día anterior a la instalación de la Asamblea Nacional aceptando esta nueva etapa de su gestión con talante democrático, en su estilo agresivo, duro, peleonero, mas allá de las causales anecdóticas que le atribuyen los tuiteros sobre presiones internas o recomendaciones de última hora salidas de la Habana, significan la aceptación de un juego democrático que con todo y lo tosco, ventajista, manipulado y primitivo que pueda ser, será un juego democrático que todos debemos defender frente a los radicalismos que propugnan atajos de  pólvora.
Lo cierto es que la oposición rescató un espacio institucional importantísimo dentro del escenario del poder. No importa si no tienen un cargo directivo  en la Asamblea o queden en posición precaria dentro de las comisiones, lo importante es que están allí y son muchos diputados, cada uno con un trabajo de calle y un discurso propio que debieron someter al escrutinio de unas primarias o al sentimiento mayoritario de la opinión publica. Estos diputados tienen particularidad, perfil autónomo y si además logran trabajar organizadamente y sobreponen el interés nacional al de sus partidos, pueden convertirse en vanguardia del salto hacia adelante donde podamos tener una Democracia con eficiencia económica y justicia social al mismo tiempo.
Y esta misma  autonomía de criterio que cobija a la mayoría de diputados de la oposición obligará por contraste a que los diputados oficialistas asuman una defensa más inteligente y personalizada para poder enfrentar discusiones  parlamentarias o mediáticas,  porque al calor de los debates los guiones tomados de la retorica presidencial no les serán muy útiles.
Los diputados oficialistas evidentemente, según se desprende de sus primeras intervenciones, no vinieron preparados para la confrontación temática que esperan las mayorías venezolanas. Mientras que los diputados de oposición parecen estar en más sintonía con los reclamos populares. El pueblo quiere soluciones frente a la inseguridad, los servicios públicos deficientes, la falta de vivienda, la carencia de empleos formales, el desgaste de las misiones, la inflación y otras fallas sistémicas que impactan negativamente su cotidianidad, de estos temas están hablando los diputados opositores, mientras que los parlamentarios del gobierno hablan de épica guerrillera, de persecuciones políticas ocurridas hace mas de 50 años  y de otros temas ideológicos o históricos sobre los cuales una población mayoritariamente joven no tiene ningún interés ni sensibilidad. Parecen no entender los oficialistas que eso que llaman cuarta republica se terminó con la salida judicial de Carlos Andrés Pérez de la Presidencia de la Republica, que Hugo Chávez tiene casi 20 años siendo el gran protagonista de la política venezolana y que por ello ese Carlos Andrés que acaba de morir antes que un político fogoso es un anciano que vivió sus últimos años fuera del país. No entienden tampoco que acusar de torturadores a unos diputados del año 2011 por vejaciones policiales cometidas a principios y mediados de la década del sesenta del siglo pasado, es algo que no tiene ningún beneficio político y al no tenerlo es una idiotez o tontería, simplemente porque usted no puede convertir en cómplices de antiguas atrocidades a quienes para ese entonces ni siquiera habían nacido o en todo caso eran unos niños.
Asi pues que toca discutir sobre temas actuales, sobre necesidades y realidades del presente y sobre esta materia los diputados de oposición tienen ventaja porque cumplirán rol de denunciantes, aunque si omiten en sus análisis los logros sociales de los últimos años pueden colocarse en condición vulnerable. Mientras que los diputados del gobierno deben actualizarse, tomar conexión con ese descontento que brota espontaneo en los barrios y deslastrarse de esa oratoria farragosa que tiene a la ideología comunista como referente principal.
Toca este año discutir sobre los problemas comunes de la gente, toca este año colocar sobre el tapete de la opinión pública lo bueno y lo malo de los últimos años. Toca este año restaurar definitivamente el debate y combatir los rumores de sables. FELIZ AÑO DEMOCRACIA. j

Carora ciudad inexplorada

En Carora existen miles de lugares extraños que usted amigo lector no conoce y ni siquiera se imagina. Usted puede pasear tranquilamente por la calle en la seguridad de andar por espacios íntimos, sicológicamente bien ubicado y anímicamente predispuesto para el saludo y la conversación confiada sin pensar que está rodeado de amenazas terribles que pueden cambiarle la vida en un instante. En cada esquina se ocultan peligros y desde cada acera está vigilado constantemente por gente que tiene planes secretos en su cabeza. En todos los patios traseros existen instrumentos extraños y hasta perversos que las familias van apilando lentamente esperando el tiempo de usarlos sin misericordia en contra de alguna persona que se atreva a violar algunas normas ancestrales dictadas por los primeros pobladores de este valle reseco.
No piense usted que detrás de saludo pausado y la mirada quieta del caroreño descansa una mente sosegada pendiente únicamente de vencer el calor y el aburrimiento , en el fondo de cada habitante de esta ciudad existe una caballero andante dispuesto a lanzarse contra cualquier desprevenido que olvide los modos usuales de comportamiento.  Si usted está recién llegado a esta ciudad le aconsejamos que trate a todo el mundo con un máximo de respeto,  incluso hágase el simpático, pregunte por la familia de su interlocutor como si en verdad le importara mucho la respuesta, hable de la importancia que tiene el vivir en esta ciudad apacible, finja que se siente como en casa, no evada ninguna interrogante porque a usted lo están investigando para decidir sobre su destino.
 Cuando camine por las aceras no se detenga a mirar por las ventanas porque detrás de cada una, detrás de las celosías están unos ojos abiertos que solamente esperan cruzarse con los suyos para invadirle el alma y secuestrarle los deseos. Si de pronto siente pasos que lo siguen no se voltee porque no podrá ver a nadie y el pánico le convertirá en presa fácil de algún ser de los submundos, corra a toda velocidad mientras en voz alta rece un avemaría y pida auxilio a la santísima trinidad porque detrás suyo no camina una presencia humana sino un fantasma buscando compañía Es común que visitantes venidos de ciudades más grandes al ser recibidos en casas coloniales pidan caminar su interior, sin sospechar ni remotamente que dentro de las gruesas paredes hay osamentas de seres que todavía deambulan por los corredores buscando explicación de por qué los rezos antes que elevarlos los amarran al barro de una tristeza eterna y sin llanto. Si le da por tocar el friso de pronto escuchara un sonido hueco y es que ha dado con el escondite de una botija contentiva de morocotas , pero no intente extraerla de su lugar sellado porque cada botija está custodiada por el alma en pena de alguien que está del otro lado pero que dejò en este mundo un montón de compromisos pendientes que usted tendría que asumir a cuenta de las monedas de ultratumba y esos compromisos, créalo, son compromisos hechos casi siempre con el señor del rabo y la candela. 
El caroreño de manera planificada aparenta ingenuidad y hasta inocencia, sus cadencias verbales que parecen cómodos chinchorros invitan a una conversación deslastrada de prejuicios semánticos, pero si usted se deja hipnotizar por estos juegos orales está a punto de poner el pie en arenas movedizas donde no podrá salir por cuenta propia sino que necesitara del auxilio de varios siquiatras para poder restablecer su ego.
Por ejemplo si usted conversa con Cécil Álvarez se puede imaginar que el intercambio de ideas es a unos 200 metros por hora, pero resulta que sus pensamientos viajan a la velocidad del sonido, su tartamudeo es un simulacro para poder calibrar las intenciones de su interlocutor y ponerlo en la balanza de un tarot sobre base de pergamino egipcio que guarda en un escondite que ni Yuyita conoce. Si habla con Edgar Páez puede usted suponer que trata con un hombre pacífico, buen comedor de olleta y embutidos, pero no se imagina que el doctor Páez lo está mirando desde un balcón intelectual donde únicamente tienen pase inteligencias destacadas a nivel mundial, el habla con usted y semeja estar a su altura pero si uno es detallista se puede percatar que su humildad es una puerta falsa y que en su mente está instalada la Duquesa que hizo mofa cruel del inocente Don Quijote.
Por cada caroreño se puede poner un ejemplo donde con perfección se describe una dualidad entre lo topológico y lo críptico. Lo mismo sucede con los espacios físicos , usted anda por una plaza , por una calle , por una acera , frente a un parque y piensa que está ubicado en instancias urbanas perfectamente determinadas , pero en Carora no hay plazas , ni calles ,ni parques , Carora es un inmenso cementerio de almas en pena y para rescatarla de la candela Dios ha enviado músicos y poetas con la intención de elevar su espíritu por los caminos del cielo.
Carta de Cecilia
Cecilia Alvarez Riera, hija de Cecil y Yuyita, está en Alemania perfeccionando el manejo del idioma de ese país. Según el sabio Briceño Guerrero es una de las mejores alumnas que ha tenido. Cecilia envió una carta a su familia. Sin autorización y sin comentarios entrego un extracto de ella para que compartan las bondades de su talento y de su fibra caroreña:
Quiero decirles que aunque quisiera estar allá, estoy aquí viviendo cosas increíbles; estoy aprendiendo a ver y a tolerar una manera de vivir distinta, estoy aprendiendo a tratar a personas con actitudes tan diferentes pero a la vez con los mismos sentimientos, los mismos sueños y las mismas ganas. ¡Qué extraños somos los seres humanos! Tan diferentes por fuera pero tan parecidos por dentro! Y todos con una misma misión. Pero lo más importante de todas las cosas que he visto o aprendido, es que los alemanes en realidad no están peleando unos con otros, ahora que entiendo un poco más lo que dicen puedo darme cuenta de que tan sólo están hablando de futbol, o de comida, o de cualquier cosa. Esto es increíble, siempre creí que se estaban regañando. Lo que quiero decir con todo esto es que a pesar de lo maravilloso que pueden ser otros mundos, a pesar de lo asombroso e interesante que es viajar, siempre querré volver a mi pueblo, siempre querré regresar a Carora y estar con ustedes, mi hermosa familia.
Les he hablado a los alemanes sobre cada uno de ustedes (Sí papá, lo hago en alemán, como puedo. Sé que te lo estas preguntando) y de la familia, y es increíble ver la impresión que esto les causa (generalmente aquí las familias son pequeñas) y lo que más les impresiona es que allá, en Carora, las generaciones quedan siempre unidas. Nosotros no distinguimos mucho entre primos hermanos, primos segundos o primos terceros; para nosotros todos somos simplemente primos, y en mi caso, por ejemplo, veo a los jóvenes como mis primos y a los viejos como mis tíos (me atrevo a decir esto porque no estoy presente, por lo tanto no podrán reclamarme).
Eso aquí llama mucho la atención porque, a veces, los lazos quedan cortados y lanzados al olvido. Se olvidan entre primos y a veces, incluso, se olvidan entre hermanos. No quiero generalizar, pero sí es esto lo que visto y sentido viviendo entre alemanes. Por esto doy tantas gracias a Dios, por permitirme estar en esta misma cuna, por darme la sensación de que en verdad pertenezco a algo, a algo sumamente importante y valioso: esta familia.
Cecilia Alvarez Riera