Aurelio vio la televisión y lloró. No pudo resistir sus lágrimas y lloró como hace un año cuando le mataron a su nieto Jesús Eduardo por no entregar un reloj, en la acera frente a la casa de su novia. Aurelio Soto Peraza nació en Julio de 1938 en un caserío de cuatro viviendas que su familia llamaba la Cuchilla del Viento pero que la mayoría de la gente de Humocaro Bajo ubicaba como “por allá y cuando termine la vereda camine como tres horas cerro arriba”.
Aurelio votó en las últimas elecciones para que las cosas cambiaran. No puede ser que haya tanto crimen sin que nadie haga nada, las cosas hay que equilibrarlas, debemos ponerle seriedad al país para que haya orden, es hora que alguien investigue sobre los reales que le entran a Venezuela porque aquí los ratones están haciendo fiesta con lo ajeno a falta de un gato que los vigile. Pero al ver la televisión Aurelio lloró, allí estaban los diputados cayéndose a golpes y “guindados” en acusaciones de aquí palla y de allá paca sin que ninguno de ellos le hablara al inmenso dolor que tiene el pueblo.
Pero este dolor de Aurelio no es nuevo, lo carga en su memoria como una película que se repite y repite sin descanso. Es un dolor que heredó de los primeros tiempos cuando el país era solamente Caracas, es un dolor que se fue acumulando durante muchas guerras campesinas que los caporales convertidos en generales llamaron revoluciones. Es un dolor de un país que ha tenido cuatro fundaciones, decenas de constituciones y un pueblo que ha sufrido varias veces las resacas que dejan los trasnochos ideológicos de quienes se han creído mesías y terminan en caprichosos mandones.
Aurelio mira la televisión y recuerda su infancia donde los mismos miedos causaban similares reacciones atrincheradas en la rabia. Recuerda que a cada intento de reconciliación venían los empujones y los hostigamientos. Ya no sabe si en verdad Diógenes Escalante se puso loco o todo fue un invento para romper acuerdos. Lo cierto es que está convencido que en Venezuela los golpistas cuando llegan al poder por vía de los votos trocan en grandes represores, asi fue ayer y lo mismo hoy.
Aurelio ve la televisión, las peleas y empujones entre los diputados y por adelantado sabe las explicaciones que darán unos y otros sobre las culpas antidemocráticas de los contrarios. Todo está ya escrito, todo según el mismo guion de hace años, de hace décadas, siempre lo mismo. Y como nada parece cambiar las esperanzas de Aurelio se convierten en lágrimas.
Por ahí dicen que Aurelio es un ni-ni, simplemente porque se toma su tiempo para pensar en su voto. Unos y otros lo acusan de ser responsable de poner en peligro la patria, unos porque lo hacen cómplice de una dictadura comunista y los otros porque su aparente indecisión le abre las puertas al imperio yanqui para que nos quite el petróleo. Lo que pasa es que Aurelio no ve que ninguno de los dos bandos quiera hacerle justicia al asesinato de su nieto Jesús Eduardo, lo que sucede es que la comida en los supermercados está muy cara y en los mercales no se encuentra casi nada, lo que pasa es que existen razones para comprobar que los ricos son insensibles ante la miseria de los pobres pero al voltear se puede ver que los jefes del socialismo viven como ricos y que a los refugiados los tienen pasando apuros y además los obligan a decir que están felices y contentos de vivir encuartelados.
Por eso Aurelio según los analistas es un ni-ni. Porque abre los ojos y ve que nadie está pendiente del dolor del pueblo, de su dolor, de su rabia al mirar la misma película que protagonizan los políticos, los de ayer y los de hoy.
No sabe Aurelio que es el comunismo, solamente que es algo así como un pecado. Sabe que a los integrantes de Acción Democrática los bautizaron como adecos para decirles comunistas mediante una simplificación de acciondemocratistascomunistas, adecos se quedaron para siempre. Cuando Rafael Caldera lanzó un programa de gobierno en las elecciones de 1968 lo acusaron de ser comunista porque dicho programa hablaba de una participación popular que los empresarios entendieron como comunismo. Al ganar le negaron recursos en el Congreso para llevarla a cabo y la iniciativa quedo en un Ministerio sin Cartera que se llamo Promoción Popular bajo la dirección de Adelita de Calvani.
A los masistas cuando fue candidato José Vicente Rangel les sacaron una campaña de terror frente a la cual solamente quedaba confesarse y caminar de rodillas varios kilómetros en caso que el votar por este candidato y partido le hubiese pasado por la mente a un venezolano. Total, en Venezuela el comunismo ha sido una especie de satanización de cualquier iniciativa política que busque aliviar la pobreza.
Por eso Aurelio piensa y piensa sobre eso del comunismo, porque no sabe si es en verdad un proyecto para montar una dictadura como existe en Cuba o es un invento de los ricos para quitarse de encima a quienes les estén estorbando sus negocios.
Lo que sabe Aurelio cien por ciento es que las cosas andan mal y por eso quiere un cambio, votó por ese cambio y cuando ve en la televisión la forma en que esta funcionando la Asamblea Nacional siente que todo sigue igual, que el dialogo es una mentira del gobierno, que la unidad democrática de la oposición es simplemente una consigna electoral y que por eso el dolor del pueblo no está en la agenda de nadie.
Aurelio mira la televisión y llora, muchos Aurelios están desconcertados, muchos Aurelios ya no quieren ser mudos televidentes y están saliendo a la calle, cada quien asuma sus pecados y rece. Dios esté con nosotros. jorgeeuclides@gmail.com
SOCIALISTAS CAROREÑOS
Educados por los escolapios y católicos militantes muchos de los bachilleres de la promoción de 1968 del liceo Egidio Montesinos considerábamos que Fidel Castro no se quitaba la cachucha para que no se le vieran los tres seis que tenia marcados en la cabeza. Mas de una vez corrimos como locos cuando algún malvado del Torellas nos decía que estaban por llegar a Carora el Che Guevara y Camilo Torres.
Pero todo esto cambio y los grandes responsables que muchos de nuestra generación nos involucraramos con el socialismo fueron Juan Bautista Perera Montesdeoca y Cecil Humberto Alvarez Yepez, quienes primero fueron hippies peluos y luego se convirtieron en marxistas arrechos que publicaban periódicos incendiarios en contra de sus primos.
Juan Perera al llegar a la Facultad de Derecho de la UCV de una vez integro la directiva de la ACUD ( Asociacion Cultural de Estdiantes de Derecho), la cual posteriormente se convirtió en Centro de Estdiantes. Juan Perera se hizo llave de un monton de “cumunistas” que prácticamente se instalaron en la residencia estudiantil caroreña , la Quinta Marina. Rafael Orihuela, Franklin Guzman , Victor Hugo y Didalco Bolivar, el Checo Colomine, el Gocho Rodrigo, Vizcuña, el Planchao, y otros muchos lideres del naciente MAS hicieron cuartel entre nosotros.
Mientras tanto en Carora Cecil Alvarez se tiraba unos discursos que dejaban pendejo a Morillo Gomez y en protesta ante el capitalismo andaba de melena y con un sombrero mejicano. Hizo equipo con muchachos de todos los estratos sociales y formaba tremendo mitines en la plaza Bolivar. Uno de los oradores mas exitosos del MAS era Pedro Chavez El Dracula, quien afirmaba que el socialismo lo había convertido en un ser altruista y quería ayudar a los pobres..Pero es muy arrecho porque son muchos, terminaba en tono de exclamación.
Quien escribe siempre estuvo segregado, tanto en Carora como en Caracas porque mantenía la tesis que la Democracia era lo mejor y que me gustaba el socialismo democrático.. Me decían burgues , revisionista y otros insultos que ni entendía y que ya olvide, lo bravo es que sigo pensando igual y ahora Cecil y Juan me dicen comunista, chavista, castrista y cosas por el estilo. Y pensar que ellos iban al equipo cubano de beisbol cuando jugaba contra Venezuela , tomaban Habana Club y se sabían todas las canciones, completicas de Carlos Puebla y Silvio Rodriguez. No digo yo,a quien Dios le da inteligencia y carisma el Diablo lo mete a político. Nos seguimos viendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario