La leche quemada huele a percance, accidente, a mal cálculo, a descuido. Por eso las toneladas de leche en polvo incineradas en la Planta socialista de Machiques genero un olor a improvisación y gran descuido nacional. No podía mas el gobierno con un excedente de leche en polvo importada que tenía algo así como tres años dando vueltas y vueltas por todo el país. Una leche vencida que aun así la reciclaban en nuevos envases, la vendían a los queseros y también como alimento para becerros, pero era mucha y no pudieron colocarla toda y de allí que decidieron quemarla, una medida lógica porque porfiar en incorporarla al mercado hubiese sido criminal. Incluso por allí circula una información según la cual varios becerritos murieron por consumir esta leche en polvo vencida.
Pero lo importante es que el gobierno nacional junto a la leche vencida al parecer quemó los planes de querer suplir la carencia entre producción y consumo interno con importaciones, en forma de convenios, con Nicaragua ( país que no produce ni para sus habitantes), Bielorrusia ( que está en los confines del planeta y es un exabrupto intentar traer de allí productos perecederos).de Argentina ( extraordinario productor de leche pero con un lio terrible entre gobierno y tamberos que lo convierte en proveedor inseguro), para retomar la sana tradición de comprarle leche a Colombia, país hermano que tiene sus fincas lecheras a pocas horas de carretera de nuestros centros de consumo.
Por supuesto que el tener que haber quemado una leche en polvo vencida y luego proceder a la importación de cien mil litros diarios de leche ( entera y condensada) para ser pulverizada en la planta de Machiques es la aceptación del fracaso de las políticas lecheras del gobierno nacional, ya que queda demostrado que ni en el Sur ni en la Costa Occidental del Lago de Maracaibo donde antes se producía el setenta por ciento de la leche en Venezuela, en la actualidad no se produce ni siquiera para el suministro de planta industrial socialista, las cuales funcionan bajo el esquema de arrime respecto a los ganaderos de si o si.
No obstante hagamos abstracción de esta perspectiva política para situarnos dentro de escenarios económicos y evaluar en este contexto el convenio con Colombia, concretamente con la empresa Colanta. Colanta se fundó en 1964 gracias a la iniciativa de su actual Gerente Jenaro Pérez y ha sido de muchas formas un gran motor de progreso en el desarrollo lechero del país hermano, por lo cual es la única empresa láctea de Colombia que ha recibido la condecoración Cruz de Boyacá.
Para saber cuál es la situación lechera de Colombia revisemos algunas cifras. Según estadísticas de la FAO este país en el año 2008 producía más de siete millones cuatrocientos mil toneladas de leche al año, con un rebaño bovino cercano a las treinta millones de cabezas. De esta forma Colombia se coloca prácticamente en la tabla de los países con mayor producción de leche a nivel mundial, lo cual es producto de un éxito notable ya que apenas en 1979 producía dos millones de litros diarios En los años sesenta los colombianos consumían 50 litros de leche por persona y año, actualmente consumen 140 litros por persona y año. Para este logro la presencia de Colanta ha sido fundamental y para ejemplo baste decir que está compuesta por más de doce mil socios (campesinos en su mayoría) ocupa a más de cuatro mil quinientos trabajadores de forma directa y recibe dos millones y medio de litros de leche diariamente, es decir, una cantidad que supera la producción de leche de toda Venezuela.
Pero no todo es color de rosas para los ganaderos colombianos ya que si bien transitan una ruta exitosa que los ha llevado al autoabastecimiento y actualmente generan excedentes no pueden exportar a los grandes centros internacionales de consumo porque Colombia no cumple el requisito de haber eliminado totalmente la aftosa, ellos están libres de aftosa pero con vacunación y el requisito es que estén libres sin vacunación ( en este renglón los venezolanos estamos en la cola del mundo porque tenemos aftosa con vacunación y en algunas cuencas la tenemos como enfermedad endémica). Esta limitante para la exportación le acarrea problemas a Colombia respecto a sus planes de crecimiento y por ello exportar a Venezuela es una solución que les viene como anillo al dedo, al mismo tiempo que para nosotros es la mejor alternativa de todas las posibles.
Colombia trabaja de manera organizada y conjunta para entroncarse en los planes de la FEPALE de convertir a Sudamérica en la comunidad mayor productora de leche del planeta, dentro de esfuerzo una empresa cooperativa del sector privado, como es Colanta, ha sido un factor decisivo de crecimiento. Este ejemplo debiéramos tomarlo en Venezuela donde al mismo tiempo que hemos visto fracasar, lamentablemente, las cooperativas socialistas de producción de leche, podemos apreciar el éxito de un grupo de ganaderos larenses quienes asociados en Colaca (una empresa tipo cooperativa que asocia a mas de 200 ganaderos, básicamente pequeños y medianos) han logrado consolidarse como una realidad económica a pesar de los grandes y graves problemas que se han vivido en el país en los últimos años.
Si en Colombia han podido multiplicar en pocos años su producción lechera nosotros en Venezuela también podemos. Si allá las cosas funcionan porque hay entendimiento entre el sector público y el privado aquí debiéramos hacer lo mismo. Si en Colombia una empresa como Colanta fue factor clave para el auge de producción de leche, nosotros podemos aprovechar el modelo de Colaca para apuntalar el nuestro.
En Lara se produce más del 70 por ciento de la leche premiun de Venezuela y eso básicamente es un logro del esquema aplicado por Colaca, cuyos socios instalaron una planta procesadora de leche UHT, con lo cual siguen creciendo al mismo tiempo que cumplen un rol de progreso al llevar un producto de muy buena calidad al consumidor.
Ojala podamos cambiar en Venezuela el olor a leche quemada, olor de fracaso, por el éxito y la prosperidad que simboliza el olor a leche fresca. jorgeeuclides@gmail.com
COLANTA Y COLACA
Los socios de Colanta están asentados básicamente en Antioquia y su modelo de producción estándar es de ordeño manual con becerro atado a la pata de la vaca, los animales comen a libre pastoreo y en general trabajan en esquemas de explotación en doble propósito. No obstante sus niveles de rendimiento son altos precisamente porque están bien organizados, comparten una misma plataforma administrativa, comparten costos en muchas aéreas y compran insumos a precio de mayor.
En estos aspectos organizativos existen muchas coincidencias entre Colanta y Colaca, pero hay marcadas diferencias en cuanto a la calidad de la leche de una y otra empresa, ya que mientras Colanta produce leche caliente, Colaca produce leche fría de nivel premiun. Es decir, el reto de Colaca es mucho mayor ya que además de tener bajo control variables administrativas tiene que controlar también variables tecnológicas y sanitarias que requieren de un alto nivel de eficiencia por parte de los ganaderos.
Clara está que Colaca tiene apenas unos 200 socios mientras que Colanta supera los doce mil y por ello puede trazarse metas de mayor complejidad. Pero algo importantísimo es que Colaca trabaja con ganaderos especializados en producción de leche en ambientes que están alrededor de los 30 grados centígrados y este éxito se debe básicamente al uso de la Raza Carora, y esto es lo que asombra a brasileños, argentinos, uruguayos y colombianos pero que lamentablemente deja indiferentes a nuestros gobernantes.
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