SORGO

 En 1971 el señor  Rafael  Oropeza pronunció un discurso en la conmemoración de los 25 años de SORGO que no necesita comentarios para actualizarlo. Han pasado 40 años y las palabras de Rafael Oropeza perfectamente pudieran ser dichas por Luis Bernardo Meléndez, actual Presidente de SORGO, con absoluta propiedad. A continuación reproducimos extractos de aquel brillante discurso:
.”…Desde el  pináculo de un cuarto de siglo cabe hacer un balance de lo que el Gremio ha realizado en interés de la Ganadería del Distrito Torres; y de cómo todos nos hemos desvelado desde entonces porque los afanes en el desarrollo agropecuario de la región, señalen además, el anhelo de que el ganado caroreño participe con crecientes méritos, en la prosperidad y excelencia de la pecuaria venezolana.

Echar una rápida mirada retrospectiva en recuerdo de aquellos hombres que como Don Víctor Arapé y Don Ramón Herrera, fueron como quien dice los Adanes de nuestro génesis ganadero, nos parece justo y natural. Fueron ellos indudablemente quienes con recursos escasos y rudimentarios, abrieron la historia del cultivo y mejoramiento de nuestro medio rural, en cuanto al incremento de los rebaños, desde entonces cada vez más numerosos y mejores.

En efecto, aun a riesgo de repetir lo que todos sabemos, fue el señor Herrera el iniciador de la selección en el mestizaje de nuestros vacunos. Enfrentándose a pérdidas que pudieron ser cuantiosas, y a incertidumbres de todo tipo debido a la hostilidad ambiente, se comenzó a ensayar el cruce del ganado criollo con razas nobles de origen europeo; y aunque se vaticinaban fracasos, el proceso de perfección culminó con lo que hoy es un testimonio admirable de lo que pueden la decisión y la audacia emprendedora: la fijación del ganado tipo Carora, reconocido como un exponente extraordinario en cuanto a su aptitud lechera que garantiza la productividad y permanencia en los potreros de la zona tropical.
Corresponde también hablar aquí brevemente acerca de los éxitos logrados con el cruce del cebú, cuyos mestizos dan fama a nuestro ganado de carne, que se procrea con abundancia y fortaleza en los hatos distantes de la vasta y escabrosa geografía del Distrito. E indudablemente, se alcanzaron asimismo en este campo halagadores resultados; porque además de que salen cuantiosos lotes de novillos en estrepitosa y animada romería de gandolas hacia los mataderos del Centro, donde se alaba la calidad del producto y su rendimiento en el canal, hemos obtenido además, la prometedora ventaja de que nuestros mestizos cebuinos produzcan buenas cantidades de leche, hasta el punto de que hoy campea en nuestras fincas el mérito indudable del Cebuino Lechero.

…..Pero basta de remembranzas. Lo procedente ahora es referimos al presente. A partir nacimiento de la Sociedad Regional de Ganaderos de Occidente, el Gremio se convirtió en una verdadera institución de mejoramiento social… Testimonio de esta realidad es la celebración consecutiva de las diez y seis Ferias anuales, efectuadas hasta ahora, que nos han conferido, ¿por qué no decirlo? enorgullecedoras alabanzas por parte de verdaderas autoridades de la pecuaria americana, quienes han venido a servir de jueces de la importancia de nuestros esfuerzos.

Es más: saliéndose nuestra Sociedad Regional del simple dominio del desarrollo ganadero, hemos abarcado honrosas actuaciones como la celebración de la Segunda Convención de Ganaderos ocurrida en 1947, la cual tuvo insólitas repercusiones entre nosotros, vistas las altas personalidades que acudieron a ella…..
………También comparten con solidaria sinceridad nuestro júbilo, ganaderos de otras partes de Venezuela, entre los cuales se destaca la máxima representación de la pecuaria criolla: el Directorio de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela. …Es cosa evidente desde luego, que sin ser los mayores beneficiarios del negocio del ganado, puesto que en muchos casos se enriquecen con nuestros esfuerzos traficantes de toda laya, somos nosotros, los ganaderos del interior, quienes afrontamos el peso de las labores del campo. Aquí vivimos ciertamente, casi olvidados en la lejanía provinciana, entregados a la vigilancia y administración de nuestras fincas sin participar de los halagos y fascinaciones de las grandes capitales. Constatando con amargura el hecho de que ciertos intereses políticos desalientan el valor de nuestro trabajo, promoviendo demagógicas expropiaciones en fincas productoras, fundadas en obra de siglos”.

¿Y LAS VACAS IMPORTADAS?


                                             Durante varios años el gobierno venezolano estuvo importando vacas de Argentina, Brasil, Cuba, Uruguay, entre otros, con la intención de mejorar nuestra producción lechera. Sobre estos animales actualmente no se sabe nada, de manera oficial, aunque la sospecha sobre el gran fracaso que tuvieron en nuestro país parece confirmarse por el mismo silencio y por confidencias de muy buenas fuentes.

                                             Lamentablemente la inmensa mayoría de vacas argentinas  traídas a Venezuela murieron, mientras que las sobrevivientes no tienen un rendimiento adecuado ni han podido parir debido a su precaria condición física. Lo mismo ha sucedido con los vientres traídos de Brasil y Uruguay( en menor cantidad), mientras que el Siboney cubano al lograr vencer su desnutrición acumulada ha podido acoplarse medianamente a nuestro clima.

                                            A este respecto  debemos explicar que el trágico destino de las reses importadas del cono sur no fue producto del dolo austral  sino más bien un total desconocimiento sobre nuestra realidad ganadera por parte de quienes planificaron y ejecutaron estas importaciones, o en todo caso falta de co..raraje para decirle a nuestro Presidente que en Argentina, con todo y los panas que son los Kirchner , tienen un clima totalmente distinto al nuestro y que por lo tanto las vacas de allá no se adaptan bien a nuestras condiciones tropicales.

                                              Sucede que las vacas lecheras de razas europeas tienen un sistema biológico que funciona bien hasta un máximo de 18 grados centígrados, en las Pampas no se supera este nivel, mientras que en Venezuela, sobre todo en las zonas ganaderas, la temperatura sobrepasa los 30 grados centígrados y por ello estas vacas importadas sufren algo que se llama estrés calórico, el cual las enferma y puede ocasionarles la muerte, tal y como en efecto ha sucedido con las vacas argentinas que importamos.

                                           En Uruguay fueron más solidarios con Venezuela y nos ofrecieron leche en polvo, quesos y diversos productos lácteos, pero en cuanto a las vacas le informaron a nuestro Presidente que la mejor alternativa para Venezuela era el ganado Raza Carora y fue precisamente desde ese momento cuando Hugo Chávez comenzó a nombrarlas y promoverlas como un importante recurso genético nacional, aunque nunca hizo contacto con el gremio que cría estas vacas y todo quedó en el tradicional batir de alas.

                                           Para que nuestros lectores tengan más claro los efectos del estrés calórico en las vacas lecheras a continuación reproducimos parte de un artículo escrito por Julio Grasco :” En varios estudios se ha demostrado que el límite superior/temperatura crítica para el estrés calórico comienza entre los 70˚F a 80˚F y puede aparecer desde los 68˚F para las vacas en producción.
Una vez que las temperaturas sobrepasan este rango, las vacas comenzarán a combatir el estrés calórico mediante la sudoración, el jadeo y la disminución en su consumo de alimento. El animal tiene que trabajar más duro y su gasto calórico se incrementará.
En algunos estudios se reporta que se requiere hasta un 35 por ciento más alimento tan sólo para mantenimiento. Conforme el consumo de materia seca se disminuye debido al estrés, también se observará una baja en la producción de leche.
Se calcula que por cada libra de leche que se pierda por estrés calórico durante el pico de producción (15 a 30 libras por vaca por día durante los períodos de estrés tanto agudos como crónicos) se perderán unas 250 libras de producción adicionales durante toda la lactancia del animal.
Además de los efectos sobre los costos de alimento y la caída en producción de leche, el hato puede sufrir efectos negativos sobre la inmunidad, la salud metabólica y, aún más importante, efectos negativos significativos en la reproducción.
Varios estudios indican que un estrés calórico agudo, el cual es un aumento de corto plazo en la temperatura corporal por arriba de los 103˚F, o estrés calórico crónico, el cual se define como una exposición prolongada al sol y al calor por una período largo, puede resultar en una reducción en las tasas de concepción de un 25 al 40 por ciento. Los estudios indican que un incremento de tan sólo 0.9˚F en la temperatura corporal provoca una baja en las tasas de concepción de un 13 por ciento.
La baja en la producción de leche es crucial y afecta la utilidad neta de la operación, pero los efectos negativos de estrés calórico de corto y largo plazo sobre la reproducción son aún más significativos. A esto hay que sumarle el hecho de que las mejores vacas del hato son las más susceptibles al estrés calórico”

                               Si a este grave problema del estrés calórico le agregamos que en Argentina como en otros muchos países están controladas y eliminadas una gran cantidad de enfermedades que nosotros tenemos , el panorama se hace más dramático al momento de hacer cualquier evaluación sobre la importación de vacas lecheras. Un simple ejemplo, a esas vacas traídas de países con mayor adelanto lechero que el nuestro, basta con que la “pique” una garrapata para que enfermen de gravedad y mueran.

                          Ahora que ya no disponemos de dólares a montones para importar por motivaciones políticas, ahora que la leche en polvo se ubica en los cinco mil dólares por tonelada, ahora que se puede palpar  el fracaso en las políticas pecuarias en Venezuela, es hora de que nuestros gobernantes decidan de una vez por todas mirar hacia dentro del país y ver como con recursos propios podemos  mejorar la producción de leche. En Lara, repetimos, tenemos grandes fortalezas para asumir  este reto, Asocrica, la Ucla, Colaca, el CIAC y hasta una Ley  regional que está por aprobarse pueden convertirse en la plataforma de arranque para hacer de Venezuela un  país enrumbado hacia el autoabastecimiento  lechero. jorgeeuclides@gmail.com

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